
La comida transcurrió animadamente. Jacob y Seth se la pasaron diciendo tonterías, como siempre. Billy y mi madre hablaban animadamente sobre cómo les iba la relación a ella y Charlie. Ya que mi madre había empezado de nuevo, había superado un poco el pasado, y ahora mantenía una relación de pareja con Charlie Swan, el padre de Bella.
Yo, como siempre comí en silencio. Al terminar, recogí la mesa y fregué los platos. Después me fui al bosque a pasear, necesitaba despejarme y pensar en todo lo sucedido con Jorge.
Salí despidiéndome de todos y me fui directa al bosque, al llegar empecé convulsionarme y entré en fase haciendo trizas todas mis ropas. Corrí y corrí cada vez más deprisa entre los árboles, podía notar el viento en mi cara, cortante, pero agradable. Al cabo de unos minutos corriendo me detuve en el riachuelo que había cerca de la mansión de los Cullen, aprovechando que el pacto había quedado cerrado ya que ahora éramos “amigos”.
Todo el mundo creía que yo odiaba a los Cullen. Bueno, un poco sí, pero no demasiado… Solo lo hacía ver. Con Edward era con quien menos tenía que ocultar esa verdad, ya que era imposible ocultarle algo. Maldito su don. Siempre se acababa enterando de todo lo que pasaba por mi cabeza.
Agaché la cabeza para beber un poco de agua del riachuelo, estaba muerta de sed. Y tenía muchísimo calor. Miré hacia ambos lados y no venia nadie. De un salto me tiré al rio. El agua estaba helada, pero se estaba a gusto. Estuve un rato saltando de piedra en piedra, hasta que me harté y salí. Empecé a sacudirme al agua tranquilamente hasta que una voz inesperada me alarmó.
-Hola Leah.
Jorge. ¿Qué diablos hacia aquí? ¿Cómo sabía que era yo? Mis sospechas eran ciertas… El sabía todo acerca de mí, y yo, no sabía nada de él.
Le enseñé los dientes mientras gruñía para ver si se asustaba y se marchaba, pero nada. El intento fue nulo. Me disponía a salir corriendo cuando me paró en seco.
-No te vayas, solo… Quiero hablar contigo.
Dijo algo avergonzado.
Me senté sobre los cuartos traseros a esperar que hablara.
-No… ¿Puedes salir de fase? Es algo incomodo hablar solo.
Me puse de cuatro patas y aullé. Me fui detrás de unos arbustos y salí de fase. Me vestí con una camiseta y un pantalón corto que había en los arbustos.
Siempre dejaba algo de ropa ahí por si había una emergencia.
Salí lentamente y me puse enfrente a él.
-Que haces aquí.
Le exigí saber. Esto era alarmante. ¿Cómo podía saber tanto de mí, siendo un simple humano?
-Me gusta pasear por aquí. Hubo un momento de silencio, yo iba a decirle algo pero me cortó.- Y si, ya sé que por aquí hay vampiros.
¿Cómo sabia tanto? Me estaba empezando a asustar.
-¿Cómo has sabido que era yo?
Pregunté esperando una buena respuesta. Al menos algo que hiciera que me tranquilizara.
-Tus ojos. Tus ojos son inconfundibles.
Vaya respuesta…
Suspiré. Seguía sin entender nada. Eché valor y pregunté algo que me pasaba por la cabeza desde esa mañana.
-¿Porqué me dijiste que sabias lo que yo había pasado? ¿Qué podías verlo en mis ojos?
Ante mi pregunta, Jorge se fue acercando lentamente a mí. Yo de los nervios empecé a convulsionarme. No quería hacerle daño, por ahora no, ya que no sabía que quería, así que alcé una mano para que se detuviera.
Paró en seco.
-Si prometes confiar en mí, y darme una oportunidad como tu amigo, te lo explico.
-Para que, ¿Porqué tanto interés en ser mi amigo?
Pregunté insistente.
-Porque ambos lo hemos pasado muy mal en todo este tiempo, y creo que podríamos llegar a ser buenos amigos.
-No te creo.
Suspiró. Me miró algo avergonzado.
-Está bien. –Se quedó en silencio.- Hay algo de ti que me atrae, necesito estar cerca de ti.
Suspiré.
-De acuerdo, intentaré confiar en ti.
No me convencía demasiado, ¿pero qué podía hacer? El había tenido suficiente valor como para acercarse a mí, sabiendo lo que yo era, y a pesar de mi estúpida actitud quería ser mi amigo. Cuando me dijo que necesitaba estar cerca de mí, se me pasó por la cabeza que podría estar imprimado de mí, eso es lo que se siente al estar imprimado, pero después descarté esa posibilidad ya que yo no sentía lo mismo. A mí no me atraía estar cerca de él, me daba exactamente igual.
-Bien, pues… Tengo un don.
Me dijo seriamente.
-¿Un don? ¿Cómo puede ser eso cierto?
-La verdad no sé exactamente por qué, pero es así.
-¿Cuál es el don?
-Ya te lo dije, puedo ver lo que has pasado con tan solo mirarte a los ojos. Puedo ver tu pasado.
Eso me dolió. Ahora también conocía a alguien que podía ver mi pasado, ¿no bastaba con que Edward pudiera leerme la mente?
Se acercó a mí y se levantó el jersey dejando al descubierto su pecho y parte del cuello.
Al principio no sabía que hacía, pero luego lo comprendí. En el final de su cuello, donde este se juntaba con su hombro, tenía una marca, una media luna de un color plateado.
Había sido atacado por un vampiro.
diumenge, 14 de juny del 2009
Visitante inesperado
4:21 Publicado por perfect__taylorEtiquetas: capitulo04
Subscriure's a:
Comentaris del missatge (Atom)











2 comentarios:
Leer el pasado en los ojos de una persona...
Suena interesante tener un don así, pero de verdad lo quedría tener todo el mundo?
A mi me gustaría tener el don de Edward.
No para chafardear así porque si la mente, de la gente sinó para encontrar respuestas a cosas que ame afectasen a mi...
Hay algunas preguntas que me gustaría saber el proque... :)
Bueno guapisima!
Que esta historia continue rulando jeje
Yo soi el anonimo de ayer.
Siempre te comentare así, bajo anonimo porque como te dije ayer no me empano de lo que eslo otro!!
Seguire pasando sin falta ^^
genial el don de Jorge..
pero como ke ella no siente el olor a vampiro si fue atacado por uno??
mmm
espero que en el siguiente cap.. lo expliques...
kjakjak
esta genial la nove..
sabes ke siempre paso...
ya ke io tambn tengo blog...
:D
cuidate
BYE!
Publica un comentari a l'entrada