
-Lo siento Jacob.-Seth respiró hondo.-No sé donde está.-Colgó.
El nudo del pecho había crecido, las nauseas habían aumentado, las lagrimas habían comenzado a derramarse de nuevo...
-Carla, ¿Dónde está el baño?-Dije tapándome la boca con ambas manos.
-En el segundo piso, nada más subir las escaleras.-Me miró preocupada. -¿Quieres que te acompañe?
-No tranquila, no hace falta.-Comencé a caminar hacia las escaleras, pero me mareé.-Carla… por favor.
Vino corriendo hacia mí, me cogió de la cintura como pudo y me sostuvo hasta llegar al baño en el segundo piso. Creía que las escaleras no se acabarían nunca… eran de caracol, por lo que al subir daba vueltas y vueltas, y cada vez me mareaba más.
Al llegar al baño, no me pude fijar en la decoración, como me hubiera gustado. Lo único que vi fue el retrete. Carla lo destapó y me puse de rodillas junto a él. No paraba de vomitar, mientras tanto, Carla me sujetaba la frente, y me daba papel para que me pudiera limpiar un poco la boca.
Cuando paré, me puse en pie y me lavé la cara con agua fría para despejarme un poco, y después me recogí la cola en un moño, para que no me molestara tanto.
-Gracias.-Le dije algo avergonzada a Carla.
La acababa de conocer y había tenido que acompañarme al baño y aguantarse mientras vomitaba… con lo desagradable que era.
-No me des las gracias.-Sonrió.-A partir de ahora te ayudare siempre, no quiero que me denuncies por haberte resbalado en la escalera de caracol o porque te has ahogado mientras te lavabas la cara en el baño.-Rió, cosa que a mí también me izo gracia y reí con ella.-¿Vamos?
-Si.-Me coloqué bien el camisón, que por cierto no me había percatado hasta este momento que no me había dado tiempo de vestirme, al saltar por el balcón, y nos dirigimos a las escaleras.
-Oye… no quiero ser indiscreta, pero… ¿porqué te has escapado?-Dijo algo avergonzada por la pregunta.
-¿Seth te ha contado lo de la imprimación?-Esta asintió.-Pues… el chico que hay a bajo, es mi imprimación, pero… no es el padre de mi bebe.-Me acaricié la tripa.-Me imprimé después de estar con el amor de mi infancia…
Las lágrimas salían de mis ojos sin ser llamadas. Carla se acercó a mí y me abrazó.
-Tranquila. Lo siento… no debería haber preguntado.
-No, mereces saberlo.-Le sonreí levemente.-Me has acogido en tu casa sin conocerme, solo por ser la hermana de Seth.
-Es lo menos que puedo hacer.-Me abrazó.-Venga vamos.
Bajemos las escaleras a mi paso, para no marearme de nuevo, y al llegar a bajo, Seth estaba apoyado contra la pared, y Tyler mirando por la ventana.
-¿Ya estás con la oreja pegada, escuchando?-Dije poniendo cara de chiste, mientras miraba a Seth.
-¿Yo?-Alzó las manos haciéndose el inocente.-Bueno… un poco.-Rió.
-Serás cotilla Seth.-Dijimos Carla y yo al unísono.
-Es que, la curiosidad me puede.-Rió.-Tenia la esperanza de que Carla te confesara su amor secreto por mí.-Dijo sonrojándose y riendo.
-¡Seth!-Rió Carla.-Bueno, ya que estáis aquí,-Dijo cambiando de tema. -¿queréis cenar algo?
-Yo me voy a cazar.-Dijo Tyler acercándose a mí y besándome dulcemente en los labios.
-Ah, que tu eres un…-Dijo Carla, sin atreverse a terminar la frase.
-Semi vampiro.-Sonrió levemente.
-Es como Reneesme.-Le aclaró Seth.
Carla izo un gesto de comprensión.
-¿Qué conoces a Reneesme?-Pregunté curiosa.
-Sí, ha venido a veces a casa con Seth.-Yo asentí levemente.
-Buenas noches princesa.-Me abrazó Tyler, acariciándome el vientre.
-Buenas noches.-Lo besé de nuevo.
Después de despedirse, se marchó silenciosamente, desapareciendo entre las sombras de la noche.
-Y tu Seth, ¿quieres que te envenene? Hay… si quieres cenar.-Soltó una risita traviesa.
-Eh… no gracias. No me gusta el veneno.-Nos besó a ambas en la mejilla, y se marchó igual de silenciosamente que Tyler, dejándonos a ambas solas, en el pasillo de la casita.
-Tú quieres comer algo, Leah.-Preguntó mientras entrabamos al salón.
Me senté lentamente en el sofá, y la miré.
-Un vasito de agua.-Me miró sorprendida.
-Eso no es comida.-Rió.
-Es que el veneno no me va…-Reí recordando la broma que le izo a Seth hace unos segundos.
Ambas nos quedemos en silencio unos segundos, y después no pudimos aguantar la risa, y estallemos en carcajadas.
-¿Tienes una manzana? Con los vómitos si como cualquier otra cosa, me tendrás que llevar de nuevo al retrete.-Dije encogiéndome de hombros.
-Claro, ahora te la traigo.-Desapareció del salón.
Me comí la manzana lentamente, con miedo a que me sentara mal.
Después de cenar, Carla me acompaño a una habitación de invitados. Era muy bonita.
Rectangular, con un trozo de pared de fondo color rojo, a conjunto con el suelo y con una de las sabanas, y el resto de las paredes, blancas, a conjunto con las demás sabanas. Junto a la entrada, había un escritorio, con un portátil y un montón de papeles apilado en un rincón y una televisión colgada en una esquina.
-¿De qué trabajas?-Le pregunté curiosa.
-Trabajo en el hospital de aquí, ice la carrera de medicina.-Sonrió.
-Entonces… debes conocer a Carlisle Cullen y a su hijo Edward, que pasa la mayoría del tiempo ayudando a su padre como voluntario.
-Si.-Dijo con precaución. -¿Por qué?
-Cuando estés cerca de Edward…-Tragué saliva.-No pienses en que estoy viviendo en tu casa.
-Que no piense… ¿lee los pensamientos?-Dijo fascinada.
-No… no puedo decirte nada.-Tragué saliva.-no puedo entrometerme y decirte lo que…
-Son.-Sonrió levemente.-Se lo que son. Me llevo bastante bien con Edward…-Asentí levemente.
-Buenas noches Leah.-Dijo saliendo de la habitación.-Si necesitas algo, avisa.-Se marchó cerrando la puerta a sus espaldas.
dijous, 24 de setembre del 2009
Aclaraciones
3:14 Publicado por perfect__taylorEtiquetas: capitulo32
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